Vomitos en el Bebe
Vómito es la expulsión violenta del contenido del estómago.El vómito, igual que la diarrea, acompaña a casi todas las enfermedades.
Aunque a veces es consecuencia de un estado de excitación o ansiedad. La
causa es casi siempre un trastorno banal (gastroenteritis, cólico...), aunque
conviene saber que los vómitos también pueden ser un aviso de enfermedades
importantes.
Cuando los vómitos se suceden habrá que buscar otros signos patológicos.
El estado general del niño y el resto de los síntomas nos darán una pista
sobre qué debemos hacer.
El riesgo principal del vómito, sobre todo en los lactantes, es la
deshidratación, es decir, la pérdida excesiva de líquido por parte del
organismo, por lo que conviene actuar rápidamente.
Por lo general, la causa es una gastroenteritis, algo muy infrecuente en los
bebés que se alimentan exclusivamente de leche materna.
No hay que confundir el vómito con esa pequeña cantidad de leche que
regurgitan muchos bebés durante la toma o inmediatamente después. Si es mucha
cantidad, puede deberse a que ha ingerido demasiado aire al deglutir.
No obstante, conviene consultar con el pediatra urgentemente si el niño
vomita todas las tomas en un período de ocho horas y si presenta otros signos de
enfermedad.
El mejor modo de prevenir trastornos digestivos en los lactantes es
alimentarles sólo con leche materna. Si recurrimos a la lactancia artificial,
habrá que cuidar escrupulosamente tanto la higiene de los utensilios que se
utilizan como la conservación del alimento.
En los niños mayores, los vómitos no suelen ser síntoma de nada grave, pero,
si persisten, siempre conviene consultar con su pediatra.
Es normal que los bebés regurgiten una pequeña cantidad de leche tras las tomas
En España no existe un calendario único. Las comunidades y ciudades autónomas
han elaborado los suyos propios. Todos coinciden en administrar las mismas
vacunas (el País Vasco añade la antituberculosis y Ceuta y Melilla la
antihepatitis A), pero no difieren en la edad de administración. Esta diferencia
crea grandes problemas cuando el niño se traslada de una comunidad a otra.
Por eso, la Asociación Española de Pediatría lleva años pidiendo un
calendario igual para todos.
¿Cómo ayudarle?
Le sujetamos la cabeza con una mano en la frente, y ponemos la otra sobre
su estómago. Cuando termine, le lavamos la cara con una esponja y le ofreceremos
agua para que se enjuague. Luego necesita descansar.
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