Aprendiendo a crecer sin pañal

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Salud de los Niños
Aprendiendo a crecer sin pañal
Aprendiendo a crecer sin pañal




Durante los primeros años de vida se dan muchos cambios, las necesidades Y las habilidades del infante evolucionan.
Un bebé recién nacido, entre muchas cosas, necesita ser alimentado por su madre, que lo bañen y que le cambien el pañal.
El desarrollo de los niños es tan rápido que generalmente no nos percatamos de los cambios tan drásticos que se dan de un mes a otro y lo vemos normal, siendo que la infancia es el pequeño período de tiempo donde el niño puede adquirir el mayor número de conocimientos; en sus etapas posteriores, aunque continúa aprendiendo, nunca lo hará a la velocidad y con la facilidad con que lo hacía al principio.

En la medida que crece, el pequeño aprende a comer por sí mismo, haciendo intentos de tomar los cubiertos y de llevarse él mismo la comida a la boca, como una persona grande. Así mismo, se da cuenta de que sus papás y hermanos no utilizan pañal como él y, además, se percata de que hay un aparato extraño en el cuarto donde lo bañan, que tiene agua y todos lo utilizan. No sabe qué hacen ahí, pero le da curiosidad.

Cuando el niño cumple los dos años, aproximadamente, el pañal le pesa y no le permite moverse con tanta libertad como desearía. Al mismo tiempo, la mamá empieza a ver la necesidad de enseñarle a ir al baño por sí mismo, tanto para ahorrarse el gasto del pañal, como para hacer que su hijo sea grande y responsable de avisar si necesita ir al baño.

Para esta edad, los niños ya dicen muchas palabras y, aunque en ocasiones batallan para unirlas en una oración, pueden articular una frase o varias palabras juntas que los adultos podemos entender fácilmente. Es aquí cuando empieza la angustia: ¿Cómo voy a lograr que mi hijo o hija logre avisarme antes de ir al baño? ¿Cómo lograr que no se moje o ensucie la ropa interior? ¿Tengo que estar todo el día con él o ella, para preguntarle cada cinco minutos si quiere ir al baño?

Cuando el niño de aproximadamente dos años y medio o tres años, comienza su entrenamiento para dejar el pañal, lo más importante es darle su espacio y su tiempo. Muchas veces, el niño se angustia por la misma angustia que esto le provoca a su mamá, y es probable que se desarrolle un caos entre la mamá y el niño.

Es importante recordar que el niño aún posee una dosis de narcisismo primario, es decir, que piensa que las cosas son una extensión de él. Para él puede resultar angustiante el dejar que una parte de él, como lo son sus excrementos, se vaya por el que es importante explicarle con palabras que él pueda entender, que lo que se va a ir por ahí no es una parte viva de él, sino que es aquello que su cuerpo ya no necesita. De esta manera, ayudamos al niño a que atraviese saludablemente este conflicto infantil, que consiste en retener dejar ir. Algunos niños se quedan viendo tristemente el inodoro cuando se le baja, ya que les cuesta trabajo desprenderse de algo tan preciado por ellos como lo son sus heces, aunque pudiera resultar paradójico. Esto es normal y poco a poco irá desapareciendo, en la medida en que el niño vea que él no se afecta al dejar ir lo que deposita en el baño.

Hay que recordar que esto es algo nuevo para el niño y pueden ocurrir accidentes. En este caso, es importante mantener la calma y la tranquilidad, ya que pudiera ocurrir que el niño no entienda porqué su mamá se enojó tanto con él si sólo no llegó a tiempo al baño y se mojó.

Claro, cuando esto sucede cuando el niño tiene más de 4 ó 5 años, es importante descartar algún problema orgánico o quizá alguna situación emocional que el niño atraviesa y que lo hace agredir a sus padres de esta manera o retar a la autoridad al no querer acatar las normas que ésta impone.

Algunos niños necesitan motivación para hacer ciertas tareas, como lo es ir al baño. Los reforzadores se pueden utilizar y constituyen un excelente medio, pero hay que utilizarlos con medida, ya que no debemos olvidar que los niños son muy inteligentes y pudieran llegar a abusar de su posición e inclusive manipular a los adultos para obtener lo que desean.

Es muy útil utilizar la economía de fichas, que consiste en hacer una tabla en la que se ponga con letras llamativas el nombre del niño y se haga una cuadrícula, donde se pueda graficar con estrellas cuántas veces el niño avisó a tiempo sobre su necesidad de ir al baño. Cuando el niño tenga accidentes, solamente no se pondrá nada en la tabla, ya que si ponemos una carita triste, entonces el niño sentirá que no es lo suficientemente bueno para cumplir con las expectativas de sus papás.

Cuando el niño junte una cantidad de estrellas estipulada, se le podrá dar un premio, como llevarlo al parque o quizá darle media hora más de juego por la tarde. Es muy importante utilizar siempre los reforzadores sociales, como las palabras de aliento, el tú puedes, qué bien que avisaste a tiempo, se ve que estás creciendo porque cada vez avisas mejor cuando tienes ganas de ir al baño... ya eres un niño grande y muy responsable.
Cuando los accidentes ocurren, hay que apoyar al niño, ayudarle a cambiarse y tratar de pensar con él sobre qué sensaciones tuvo antes de ensuciarse: si le dolió la pancita o si la sentía muy llena, para que pueda anticipar y así, cuando vuelva a sentir lo mismo, recuerde que es momento de ir al baño.
El niño no debe ver el baño como un castigo, sino como parte de su independencia. Por eso, al principio se le puede leer un cuento mientras está defecando, y acompañarlo, siempre que para él no represente una molestia el tener a mamá o papá ahí. Hay niños que buscan su privacidad y esto es muy válido, aunque siempre es importante estar al pendiente de él.
Inodoro, por lo Algunas estrategias importantes pudieran ser: acostumbrar al niño a que descargue su intestino por las mañanas y no darle muchos líquidos justo antes de la hora de dormir, de manera que entre la noche no tenga problemas. Por supuesto, al principio de su entrenamiento se recomienda utilizar por las noches los pañales entrenadores, y durante el día ropa interior normal, ya que esto evitará accidentes a media noche, que es cuando resulta más difícil para los niños controlar sus esfínteres. Es importante que al levantarse, lo primero que haga sea ir al baño.

Es importante dar al niño su espacio y su tiempo. No hay que forzarlo a que deje el pañal antes de que él mismo esté convencido de que quiere hacerlo. Cada etapa en el desarrollo del niño implica para él y también para sus padres esfuerzo, temores e inseguridades.

Es responsabilidad de los padres ayudar a los hijos a que el proceso de maduración se viva sin angustia y en armonía. Hay que recordar que el entrenamiento para el control de los esfínteres implica para el niño no sólo el dejar de depender o de ensuciar su ropa interior, sino que es un aprendizaje para la vida, ya que implica su propia responsabilidad y control sobre sus sensaciones y su cuerpo, y es importante que él mismo lo vea así.

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